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Evaluar para motivar
Sérgio Machado

El mayor desafío para cualquier maestro es la motivación. Tanto permanecer motivado para ser capaz de enseñar, como motivar a sus estudiantes. En lo personal, motivo a los míos con preguntas en el aula, mejorando no solo el rendimiento sino también su comportamiento en el aula.

Hay alumnos que, a lo largo de nuestra carrera como docentes, nos marcan y cambian para siempre la forma en que enseñamos. Uno de ellos fue Pedro, hace 26 años.

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Figura 1. Motivación en las aulas

 

“Pedro vivía en la pequeña aldea de Cabril, a 28 kilómetros de la escuela donde estudiaba, Castro Daire, en una aldea del distrito de Viseu. Casi dos horas en autobús para llegar a la escuela, y casi de noche, después de regresar, Pedro tenía que  ayudar a sus padres a cuidar de los animales, y no le quedaba mucho tiempo para hacer sus deberes y estudiar. Con Pedro aprendí que, como la evaluación es continua, entonces tiene que ser solo eso, continua, no se puede resumir en dos momentos de evaluación por período: tiene que ser clase por clase, para no perjudicar a los alumnos que, como Pedro, no tienen tiempo para estudiar ni hacer sus deberes. Entonces, decidí realizar una pequeña pregunta en los últimos 10-15 minutos de cada clase sobre los contenidos enseñados. De esa forma, no perjudicaba a Pedro. Lejos estaba de imaginar que todo el mundo acabaría beneficiándose."

 

Este fue, sin duda, el primer paso del largo camino pedagógico que me esperaba, porque si la experiencia no interviene después de que se ha dado el primer paso es porque ya no es necesaria. 

La estrategia es realizar una pregunta al final de cada día de lo visto en clase. Inicialmente, los estudiantes piensan que estas preguntas son una especie de castigo, pero rápidamente se dan cuenta de que el objetivo es diferente. Le permite al maestro monitorear, identificar qué estudiantes tuvieron dificultades en un contenido dado y, en la siguiente clase, al entregar este problema corregido, explicar rápidamente al estudiante dónde salió mal, moviendo enseguida al estudiante al siguiente paso en el aprendizaje del contenido y no después de un mes o más, en el clásico momento formal de evaluación, que podría ser demasiado tarde. A lo largo de los años que llevo implementando esta estrategia pedagógica, he notado que los estudiantes que siempre pensaron que no entendían nada de Matemáticas, se motivan más, comienzan a creer en sí mismos y aprenden a disfrutar de ellas. Cuando saben que están siendo evaluados, también mejoran su comportamiento, se vuelven más atentos y, naturalmente, todos obtienen un buen resultado. El comentario más común cuando reciben la calificación en la siguiente clase es: 

—Después de todo, hasta entiendo esto... por primera vez obtuve un resultado positivo en Matemáticas. 

Es cierto que me paso la vida cargado de preguntas de clase para corregir y entregar en la próxima clase, y SIEMPRE lo hago en la próxima clase, sin excepción, una rutina que sigo manteniendo en la actualidad. Pero el papel de un docente no debe ser solo aclarar, corregir, enseñar... ¡un docente es un educador, alguien que escucha, que abre horizontes, que motiva al alumno! 

Es ese "héroe anónimo, que siembra sueños en una sociedad que, cada vez más, ha perdido la capacidad de soñar". Veo el aula como un lienzo para mi arte. No solo enseño a mis alumnos, o ellos aprenderían a su manera, los ayudo a explorarse a sí mismos. Los inspiro y creo las condiciones para que aprendan a su manera. ¡Así que no tengo estudiantes a los que no les gusten las matemáticas! 

El alumno no tiene por qué ser capaz de visualizar en su totalidad la escalera del éxito, basta con que le ayudemos a dar el primer paso. Sé que no necesitan al mejor maestro del mundo, el que cree en ellos es suficiente. Y NUNCA me he rendido con ningún estudiante: acepto fácilmente que fracasen, ¡simplemente no puedo aceptar que un estudiante ni siquiera lo intente! 

¿Es difícil motivar a enseñar? Claro que lo es. ¿Imposible? Eso ya no. Lo imposible es solo cuando quiero que sea, y ese día está muy lejos. Porque soy profesor a veces pero alumno... ¡siempre lo seré!

Gracias Pedro. :-)

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Figura 2. Motivación en las aulas
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Figura 3. Motivación en las aulas

Ficha del autor
Sérgio Machado: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Profesor en la Escola Secundária de Emídio Navarro, de Portugal.