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Jesualdo Sosa: la educación, instrumento de transformación social
Juan Roberto Guzmán Flores

 

“La educación es el fundamental instrumento de transformación social en cualquier proceso que exige cambios profundos y permanentes, en cualquier época y sean cuales fueren las circunstancias y regímenes que tengan que operar en tal sentido.”
Jesualdo.

Se inicia un breve apunte sobre el movimiento de la Escuela Nueva como introducción para hablar sobre la labor pedagógica, pensamiento e indagaciones del educador, escritor y periodista uruguayo Jesualdo Sosa.

Una nueva corriente pedagógica 

La llamada Escuela Nueva aparece en la Europa de fines del Siglo XIX al surgir críticas y pensamientos como respuesta a la educación de esa época que estaba basada en el formalismo, la memorización, la competencia, el autoritarismo y la disciplina. En oposición a ello, la Escuela Nueva propone una renovación pedagógica asentada en la libertad, en la autonomía, la dignidad y el valor de la infancia. 

En su blog, el Instituto Europeo de Educación refiere que, lo que se conoce como Escuela Nueva, no es “un único sistema didáctico”, sino que es “todo un conjunto de principios que se contraponen a la escuela tradicional. Esto caracteriza a un movimiento renovador heterogéneo con una gran diversidad de corrientes”. 

El mismo Instituto señala que estas corrientes tienen principios que se fundamentan en una base científica y racional, propiciando la actividad psicomotora del niño, centrándose en sus propios intereses, siendo la escuela un ente vivo, cuya labor es preparar al niño para la vida y familiarizarlo con el medio social en el cual vivirá. La escuela es, entonces, el dispositivo al servicio de la modernización de la sociedad y del Estado. 

Como principios que cimientan la Escuela Nueva y que ayudan al educador a desarrollar su labor, se encuentran:

  • El niño como centro de atención: preparándolo para su futuro en sociedad, formando su carácter y libertad individual; desarrollando las habilidades intelectuales, artísticas y sociales mediante el juego y la experiencia.

  • Translación del eje educativo: considerando al niño como un ser en pleno desarrollo y no con las exigencias de un pequeño adulto, como se hacía en la vieja escuela.

  • Nueva relación maestro-alumno: donde el docente pasa de ser el sabio transmisor de conocimientos a ser un actor determinante en la evolución del niño; el maestro pasa de ser el centro de atención para focalizarse en el alumno.

  • Nuevos contenidos educativos: se exploran otras formas de aprender, basadas en experiencias cotidianas como generadoras de conocimientos; de esta manera, el contenido de los libros destinado a los niños, pero elegido por los adultos, deja de ser lo más importante para ser solo un complemento.

Estos principios forman parte, de alguna u otra forma, de cinco de los métodos activos en educación más conocidos y de mayor difusión, como son: el método Montessori, el método Decroly, el método de los Proyectos de Dewey, el método de “trabajo libre de grupos” de Cousinet y los “métodos” de Freinet. Si bien, como se ha mencionado, estos métodos fueron desarrollados por educadores bajo las premisas de la Escuela Nueva, hay que señalar que existen diferencias notables en cuanto a principios específicos y fundamentos didácticos (Narváez, 2006).

¿La Escuela para qué?: Jesualdo 

Pues bien, sirva este breve recorrido por la Escuela Nueva, cuya influencia sigue presente en el mundo educativo actual, como introducción para hablar de la obra de un maestro rural que se nutrió de sus principios, poniéndolos en práctica en su labor pedagógica. Estamos hablando de quien fue el escritor, periodista y educador Jesús Aldo Sosa Prieto, conocido como Jesualdo, quien nació en Tacuarembó, Uruguay, en 1905, en el seno de una familia sin muchos recursos. 

Prácticamente siendo niño, a los once años y, ya viviendo en la localidad de Rivera, Jesualdo tuvo que salir a buscar los medios económicos para poder seguir estudiando; así, se desempeñó como lector, repartidor y mensajero; empleado en distintos trabajos, oficial de policía, cronista, etcétera. A los dieciséis años, ingresa al Instituto Normal para Varones y, cuatro años después, recibe su título de maestro para luego renegar de la formación recibida al encontrarse con la realidad de la educación de los niños (Diez, 2017): “Salí huyendo de esos Institutos a donde fui ingenuamente a hacerme maestro y de donde salí deshecho” (Aldo, 1935, 50). 

Joasualdo gana su plaza como maestro efectivo en 1926 para desempeñarse en la Escuela Experimental No.1 en Malvín, Montevideo, la cual seguía los lineamientos del escolanovismo. A pesar de ello, la experiencia para él no fue lo que esperaba; chocó con normas y reglas que impedían que sus alumnos manifestaran sus impulsos y su creatividad a flor de piel. En ese “sistema escolar que lo aprisiona e intenta amoldarlo” (Diez, 2017), solo duró dos años. Afortunadamente, durante ese periodo conoció a quien más adelante sería su esposa, María Cristina Zerpa, directora de la Escuela rural No. 56 de Canteras del Riachuelo. Este encuentro, según sus palabras, lo impulsó a escabullirse del control que lo asfixiaba en la ciudad y pidió su cambio, concedido en 1928. 

En esa escuela rural de un poblado sumido en la miseria, donde el duro y casi único trabajo en las canteras se tornaba en altibajos y donde además la paga era muy baja, el apoyo de su ahora esposa fue determinante para que Jesualdo pudiera desarrollar su propuesta pedagógica. 

Iniciada su labor periodística en Malvín -donde escribió en los diarios La Razón y El Telégrafo y publicó sus primeras obras literarias- redacta también su libro con tintes autobiográficos Vida de un maestro, en el cual comparte sus nuevas experiencias en la Escuela de Canteras. El texto prácticamente es un diario donde narra el difícil camino que tuvo que seguir dentro del duro contexto escolar, pero además, es donde plasma los desvelos y esperanzas de sus alumnos. El libro da cuenta de cómo es que Jesualdo puede implementar lo más cercano a su ideal de la Escuela Nueva: lo que en Malvín era controlado y censurado, en Riachuelo lo pudo echar andar a pesar de resultar un tanto complicado. Así, relata que hizo salidas escolares a espacios sociales, laborales, artísticos; como pudo, llevó a sus alumnos de visita a Montevideo y desarrolló, entre otras actividades, un periódico escolar. 

De entre toda su labor es de destacar, como menciona Reisin (2022), que sus alumnos realizaron trabajos individuales y colectivos mediante la auto-organización, la asunción de responsabilidades y el desarrollo de distintas tareas vinculadas con la investigación de su realidad social; pero también es de suma importancia para lo que se reconoce como su principal aporte, dejar en libertad la expresión de sus estudiantes, su creatividad, por lo que, para alentarla aún más, las actividades artísticas tuvieron un lugar central dentro de su experiencia educativa. 

Jesualdo no sólo se preocupó de estar atento a las nuevas corrientes pedagógicas y de ponerlas en práctica con sus estudiantes, sino que se dio cuenta de que, por ausencia de cursos superiores, los escolares estaban condenados a repetir el curso varias veces; lo peor es que a la edad de 10 u 11 años estaban destinados a convertirse en mano de obra para la cantera. Así Jesualdo, al percatarse de que la escuela constituía la única opción educativa y cultural en la región, suprimió vacaciones y días feriados, creó cursos para exalumnos e incluyó dentro de los estudios escolares cuestiones prácticas aplicadas al contexto social, como el valor de la jornada laboral, el precio de las mercancías, la ganancia del propietario, etcétera. 

Derivado de la difícil situación económica y laboral que prevalecía en El Riachuelo, hubo momentos en que Jesualdo tuvo que conseguir unas vacas porque sus pequeños estudiantes comenzaban a desmayarse de hambre, luego a faltar a clases y, finalmente, a desertar de la escuela al no contar sus padres con medios económicos para poder enviarlos. Por ello, se preocupó y se involucró en los reclamos ante los patrones de los padres de sus alumnos y los acompañó en visitas a las autoridades gubernamentales para demandar soluciones a sus problemas. Sin embargo, ese compromiso social -plasmado también en su libro- y el hecho de que su voz rápidamente pasara de boca en boca, tuvo oídos en el gobierno nacido de un autogolpe de estado, no para poner remedio a las peticiones de una mejora de vida, sino para dar por terminada la labor de Jesualdo, así que, luego de obstaculizarla, se le separó de forma definitiva del Magisterio en 1935.

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Jesualdo en otras tierras

Quizá cualquier otro en su lugar se hubiera deprimido o renegado de la carrera elegida, dejando en el olvido todas las ilusiones e ideas que habían germinado en su corto andamiaje, pero no Jesualdo, quien gracias a la difusión de sus ideas mediante sus escritos y en especial de su libro, se abocó a continuar con su labor recorriendo otros lugares, llegando a Argentina en el año de 1937, donde es recibido en la Provincia de Santa Fe por la Asociación del Magisterio. 

Esos viajes y estadías en Santa Fe son “los que recuperamos para volver a pensar en la formación docente, el trabajo de las aulas, el compromiso político y la educación” (Diez, 2017). Como una suerte de seguimiento, la Asociación del Magisterio de Santa Fe se ocupa, entre otras cuestiones, de la defensa del salario digno y de una legislación para el ingreso a la docencia. Jesualdo, en la Casa del Maestro de esta Asociación, ofrece conferencias y cursos destinados a los docentes, escribe en la Revista de la Asociación del Magisterio, lleva a cabo una vasta actividad donde realiza trabajos conjuntos e iniciativas propias o de otros maestros para tejer historias educativas, intelectuales, con compromiso social, dejando profunda huella entre los docentes de la región. 

Pronto, la labor de Jesualdo también fue solicitada en otros lugares. A fines del año 1939, el maestro fue contratado por Gonzalo Vázquez Vela, secretario de Educación Pública del Gobierno de México, permaneciendo en esta nación hasta inicios de 1943. Aquí se desempeñó como asesor pedagógico, recorriendo el país para dar cuenta sobre el estado de las escuelas urbanas y rurales. A la par, es maestro de Ciencias de la educación y Literatura y teatro infantil en la Escuela Nacional de Maestros, vive entre los alumnos normalistas su proceso de aprendizaje tanto dentro de las aulas como en las prácticas de campo, capacita a maestros rurales, tiene contacto con funcionarios de la educación, dirigentes sindicalistas, sembrando con todo ello, la semilla de su experiencia expresiva como contribución. (Sosa, J.A., 1947, citado por Reiners). 

Nuevas inquietudes 

Mientras Jesualdo residía en México, recibe invitación para exponer en la Octava Conferencia de la New Education Fellowship, en Michigan Estados Unidos en 1941; no se ahonda mucho en ello, pero baste comentar que fruto de tal experiencia fue el giro de su posicionamiento, renunciando al movimiento escolanovista, para acercarlo al pensamiento político y pedagógico más cercano al socialismo. Quizá por ello y en parte también a los movimientos políticos sucedidos tanto en México como en su natal Uruguay, en el que se reimplantaba la democracia, hacen que el maestro decida regresar a su país. 

Más adelante, entre 1961 y 1962, lo nombraron decano de la Facultad de Educación en Cuba y colaboró como asesor en la Campaña de Alfabetización emprendida por los nuevos líderes de la nación. Justo el tema de la alfabetización se convirtió en una nueva inquietud de Jesualdo. Para él, “el analfabetismo era un resabio de la esclavitud” (Ecured, s.f.) y declaraba “Yo no estoy dispuesto a hacer esclavos: prefiero hacer rebeldes contra la esclavitud” (Jesualdo, citado por Ecured, s.f.). 

Dentro de sus últimas indagaciones se encuentran dos temas ligados entre sí: la implementación de la escuela única y la escuela politécnica, donde la esencia es el concepto del trabajo productivo socialmente útil. En relación con la escuela, Jesualdo manifiesta que “debe ser un proceso educativo entero, ligado entre sus eslabones desde los primeros grados del aprendizaje del niño hasta las últimas etapas formativas del individuo” (Sosa, J.A., citado por Álvarez López, 2007) 

A la par de seguir escribiendo, dictó múltiples conferencias en diversos países de América, Europa y Asia. Obtuvo varios premios, nacionales e internacionales, por su labor pedagógica, literaria e histórica. A partir de un nuevo golpe de estado en su país natal en 1973 se le prohibió cualquier tipo de actuación, así como la venta y distribución de sus libros. Permaneció en Uruguay bajo la dictadura, hasta su fallecimiento en Montevideo en 1982.

 

Conclusiones 

Hemos dado un breve repaso por la Escuela Nueva para poner en contexto la labor pedagógica desarrollada por Jesualdo Sosa, maestro rural uruguayo y, dando cuenta de ello, podemos asegurar que comparte rasgos comunes con movimientos actuales, como el movimiento Maker, la educación disruptiva, la metodología Reggio Emilia y, por qué no y a reserva de profundizar, hasta en la reciente Nueva Escuela Mexicana (NEM). 

Con una visión entre el escolanovismo y el continuo movimiento hacia un proceso educativo transformador que lo llevó incluso a experimentar con ideas marxistas, por el momento no queda sino agradecer la labor pedagógica del Maestro Jesualdo y con la breve visión de su labor aquí presentada, esperamos sembrar la pequeña semilla de sus múltiples inquietudes entre los docentes latinoamericanos.

 

Referencias 

Álvarez López, P. (2007). Maestro Jesualdo Sosa: designación a la Escuela Nº 329 del departamento de Montevideo. Parlamento Nacional de Uruguay 

Diez, M. (2017). Jesualdo: maestro autor. Enfoques.Edu, 1(1), 34-38. https://ojs.cfe.edu.uy/index.php/enfoques/article/view/919 

EcuRed. (s.f).  Jesualdo Sosa. https://www.ecured.cu/Jesualdo_Sosa 

El pensamiento pedagógico del Maestro Jesualdo Sosa. Política y Educación. https://politicayeducacion.com/el-pensamiento-pedagogico-del-maestro-jesualdo-sosa/ 

Narváez, E. (2006). Una mirada a la Escuela Nueva. Educere: la Revista Venezolana de Educación, 10(35), 629-636 https://www.redalyc.org/pdf/356/35603508.pdf 

Qué es la Escuela Nueva. (27 de enero de 2020). Instituto Europeo de Educación https://ieeducacion.com/escuela-nueva/ 

Reisin, P. R. (2022). Jesualdo Sosa, de su experiencia en Colonia de Riachuelo (Uruguay, 1928-1935) a su paso como asesor técnico en la Secretaría de Educación Pública (México, 1939-1943). Anuario Mexicano De Historia De La Educación, 3(1), 173–189. https://doi.org/10.29351/amhe.v3i1.446 

Sosa, Jesús Aldo (1937). Vida de un maestro. Anáforas.


Ficha del autor

Juan Roberto Guzmán Flores: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

Lic. en Biblioteconomía con estudios en documentación audiovisual y en Conservación de Acervos Documentales, actualmente responsable del Centro de Documentación y colaborador en diversos proyectos educativos del ILCE